Roberto Sánchez Palomino en la UNI: “Sin ciencia ni valor agregado, el Perú seguirá siendo pobre a pesar de su riqueza, propongo el diagnóstico y la propuesta de revolución educativa al país".

Agencia Peruana de Noticias PRENSAPERU.PE https://www.prensaperu.pe Twitter: @prensaperupe El candidato Roberto Helbert Sánchez Palomino inició su intervención expresando su profundo honor de estar en la Universidad Nacional de Ingeniería, institución que reconoce como uno de los pilares fundamentales de la historia y el desarrollo del Perú, junto a la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Evocó sus propios orígenes como estudiante provinciano, resaltando el papel vital que cumplieron las universidades públicas en su formación: espacios donde no solo adquirió conocimientos, sino también donde encontró albergue, alimentación y comunidad, elementos esenciales para quienes vienen de fuera de la capital y carecen de recursos.

Presentó luego una radiografía crítica del país basada en cinco datos clave que marcan la realidad nacional:

1.- Competitividad: El Perú ocupa el puesto 60 de 69 economías a nivel mundial, y la educación es uno de los factores determinantes de este bajo nivel.

2.- Modelo productivo: Aunque hemos superado los 90 mil millones de dólares en exportaciones, seguimos vendiendo únicamente materias primas (“piedras” o productos agrícolas sin procesar), sin capacidad para generar valor agregado ni transformación industrial. Esto significa crecimiento, pero no desarrollo ni empleo de calidad.

3.- Inversión en ciencia y tecnología: Históricamente, la inversión en innovación ha sido mínima (apenas el 0.17% del PBI), algo injusto y perjudicial para un país tan rico en recursos. Por ello, impulsó desde el inicio del gobierno del presidente Pedro Castillo la creación del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación, como herramienta indispensable para cambiar esta realidad. Denunció además el discurso dominante que ha tratado de convencernos de que “somos incapaces” de gestionar nuestras propias empresas estratégicas o generar nuestro propio conocimiento.

4.- Presupuesto educativo: Aunque la Constitución de 1993 establece que la inversión en educación debe ser del 6% del PBI, hoy apenas se alcanza el 5.1%. Además, el modelo actual restringe el acceso: de cada 10 jóvenes que terminan la secundaria, solo 3 logran ingresar a la educación superior, perpetuando desigualdades que afectan especialmente a las familias humildes y a los provincianos. Criticó la visión que culpa al estudiante o a la familia por esta exclusión, cuando el problema es estructural y de modelo económico.

5.- Modelo económico y crisis social: Durante 30 años se impuso un modelo neoliberal que presumía de estabilidad macroeconómica, pero que fracasó rotundamente ante la pandemia, al no ser capaz de defender la vida de más de 250 mil peruanos debido a la debilidad del sistema de salud, la corrupción y la falta de soberanía. Este modelo, dijo, favoreció solo a las grandes empresas y concentró la riqueza, mientras dejaba al Estado sin presencia real en los territorios y a las poblaciones más pobres abandonadas a su suerte.

Para el candidato, la llegada de Pedro Castillo al poder en el 2021 fue la expresión de un cambio profundo: el pueblo, especialmente el de origen andino, amazónico y rural, habló para decir que este modelo ya no sirve. Sin embargo, señaló que hoy se intenta descalificar ese origen y esa voz, desconociendo que la mayor parte de los votos y el apoyo vienen precisamente de las zonas donde no hay carreteras, ni salud, ni servicios básicos, y donde el índice de desarrollo humano es mínimo, aunque estadísticamente se intente decir que ya no son pobres.

Frente a este escenario, Sánchez Palomino plantea como eje central de su propuesta la Revolución Educativa, entendida no solo como más escuelas, sino como la democratización del derecho a la educación en todos sus niveles. Se inspira en la experiencia de los países que lograron ser desarrollados al apostar fuerte por el conocimiento, dignificar la labor docente y convertir a la educación en el motor de cambio social.

Propone aumentar progresivamente el presupuesto educativo hasta llegar al 6% del PBI y más, garantizar la verdadera autonomía universitaria, mejorar las remuneraciones y condiciones de los maestros, y reorientar la investigación científica y tecnológica hacia las grandes prioridades nacionales: energía, Amazonía, agricultura, cultura, recursos geológicos y biodiversidad. Para él, la educación debe ser integral, incluir la alimentación, la salud y la identidad cultural, y debe llegar a todo el territorio nacional, superando la centralización y la corrupción del Estado actual.

Destacó también la importancia de la formación técnica y tecnológica, y planteó que instituciones como las Fuerzas Armadas también deben sumarse a esta tarea educativa, porque el verdadero enemigo del pueblo no son amenazas externas, sino la pobreza, la exclusión y la discriminación, realidades que hieren la dignidad humana.

Finalizó haciendo un llamado a la unidad y a la lucha colectiva. Recordó que los cambios profundos requieren activismo, militancia y conciencia social, y que la transformación educativa no es tarea solo del gobierno, sino de toda la sociedad. Citando al presidente Pedro Castillo, reflexionó sobre el valor de la identidad: “cuando camino con mi sombrero, me dicen campesino; cuando camino sin él, no me reconocen”, demostrando que hoy la lucha es también cultural y por el reconocimiento de todos los peruanos, sin importar su origen. Invitó a los docentes y científicos de la UNI a ser parte activa de esta construcción de un nuevo país, con paz social, justicia y soberanía.

DATOS CONCEPTUALES

1.- Cambio de modelo económico: De exportador de materias primas a productor de conocimiento: El Perú es rico en recursos naturales, pero pobre en desarrollo porque solo vende lo que extrae, sin transformarlo. El gran desafío es integrar la ciencia, la ingeniería y la tecnología —generadas en universidades como la UNI— para crear valor agregado, lo cual es la única forma de generar empleo digno, riqueza real y dejar de ser dependientes del mercado externo.

2.- La educación no es gasto, es inversión estratégica y un derecho fundamental: La brecha educativa, tanto en acceso como en calidad, es la raíz de la desigualdad nacional. Cumplir con el 6% del PBI establecido en la Constitución es solo el punto de partida; es necesario entender que educar significa también garantizar alimentación, salud, infraestructura y condiciones dignas para los estudiantes y maestros. Democratizar la educación es democratizar el país.

3.- Recuperar la confianza en la capacidad y soberanía nacional: Se ha instalado en el país la idea de que “no somos capaces” de hacer ciencia, de gestionar empresas estratégicas o de innovar. Esta visión debe ser derribada: el Perú tiene el talento, los profesionales y los recursos. La creación del Ministerio de Ciencia y Tecnología es la institución clave para organizar, planificar y potenciar esa capacidad propia al servicio del Estado.

4.- El fracaso del modelo neoliberal demuestra que otro país es posible: Los 30 años de políticas que priorizaron la estabilidad macroeconómica sobre la vida humana, la salud y los servicios públicos mostraron su verdadero rostro en la pandemia: un modelo que concentra riqueza pero desprotege al pueblo. El cambio político del 2021 fue la respuesta de quienes estaban invisibilizados. Hoy, la transformación debe incluir al Estado en todo el territorio, llegando a las zonas olvidadas.

5.- La Revolución Educativa requiere lucha, identidad y unidad: Transformar el país no es solo cambiar leyes, es cambiar la cultura. La educación debe reivindicar nuestra identidad, nuestra diversidad y nuestra historia. Para lograrlo, es indispensable la alianza entre el gobierno, las universidades públicas, los docentes y la sociedad, entendiendo que la dignidad de la persona humana es el fin último de todo desarrollo.

Fuente: Agencia Peruana de Noticias PRENSAPERU.PE https://www.prensaperu.pe Twitter: @prensaperupe

Peruvian News Agency PRENSAPERU.PE https://www.prensaperu.pe Twitter: @prensaperupe Candidate Roberto Helbert Sánchez Palomino began his address by expressing his deep honor to be at the National University of Engineering, an institution he recognizes as one of the fundamental pillars of Peru’s history and development, alongside the National University of San Marcos. He evoked his own origins as a student from the provinces, highlighting the vital role that public universities played in his education: spaces where he not only acquired knowledge but also found shelter, food, and community — essential elements for those coming from outside the capital and lacking resources.

He then presented a critical overview of the country based on five key data points that define the national reality:

1.- Competitiveness: Peru ranks 60th out of 69 economies worldwide, and education is one of the determining factors for this low standing.

2.- Productive model: Although we have surpassed 90 billion dollars in exports, we continue to sell only raw materials (“rocks” or unprocessed agricultural products), lacking the capacity to generate added value or industrial transformation. This means growth, but not development or quality employment.

3.- Investment in science and technology: Historically, investment in innovation has been minimal (barely 0.17% of GDP), an unjust and harmful situation for a country so rich in resources. For this reason, from the very start of President Pedro Castillo’s administration, he promoted the creation of the Ministry of Science, Technology and Innovation as an indispensable tool to change this reality. He also denounced the dominant narrative that has sought to convince us that “we are incapable” of managing our own strategic enterprises or generating our own knowledge.

4.- Education budget: Although the 1993 Constitution establishes that investment in education must reach 6% of GDP, today it barely reaches 5.1%. Furthermore, the current model restricts access: out of every 10 young people who complete secondary school, only 3 manage to enter higher education, perpetuating inequalities that especially affect humble families and those from the provinces. He criticized the view that blames the student or their family for this exclusion, when the problem is structural and rooted in the economic model.

5.- Economic model and social crisis: For 30 years, a neoliberal model was imposed that prided itself on macroeconomic stability, yet it failed completely during the pandemic, unable to protect the lives of more than 250,000 Peruvians due to a weak health system, corruption, and lack of sovereignty. This model, he stated, favored only large corporations and concentrated wealth, while leaving the State without a real presence in the territories and the poorest populations abandoned to their fate.

For the candidate, the arrival of Pedro Castillo to power in 2021 was the expression of a profound change: the people — especially those of Andean, Amazonian, and rural origin — spoke out to declare that this model no longer works. However, he pointed out that today there is an attempt to discredit this background and this voice, ignoring the fact that the vast majority of votes and support come precisely from areas where there are no roads, no health services, no basic services, and where the human development index is minimal — even though statistically attempts are made to claim that these populations are no longer poor.

Faced with this scenario, Sánchez Palomino puts forward as the central axis of his proposal the Educational Revolution, understood not merely as building more schools, but as the democratization of the right to education at all levels. It draws inspiration from the experience of countries that achieved developed status by strongly investing in knowledge, dignifying the teaching profession, and making education the driving force for social change.

He proposes progressively increasing the education budget until reaching and exceeding 6% of GDP, guaranteeing true university autonomy, improving teachers’ salaries and working conditions, and reorienting scientific and technological research toward major national priorities: energy, the Amazon region, agriculture, culture, geological resources, and biodiversity. In his view, education must be comprehensive — including nutrition, health, and cultural identity — and must reach the entire national territory, overcoming the centralization and corruption that characterize the current State.

He also highlighted the importance of technical and technological training, and suggested that institutions such as the Armed Forces should also join in this educational mission, because the people’s true enemy is not external threats, but poverty, exclusion, and discrimination — realities that undermine human dignity.

He concluded with a call for unity and collective struggle. He recalled that profound changes require activism, commitment, and social awareness, and that educational transformation is not the task of the government alone, but of society as a whole. Quoting President Pedro Castillo, he reflected on the value of identity: “When I walk with my hat, they call me a farmer; when I walk without it, they do not recognize who I am” — demonstrating that today the struggle is also cultural and about the recognition of all Peruvians, regardless of their origin. He invited professors and scientists from UNI to be active participants in building a new country, grounded in social peace, justice, and sovereignty.

CONCEPTUAL DATA

1.- Changing the economic model: From exporter of raw materials to producer of knowledge
Peru is rich in natural resources, yet poor in development because it only sells what it extracts, without transforming it. The great challenge is to integrate science, engineering, and technology — generated in universities such as UNI — to create added value. This is the only way to generate dignified employment, genuine wealth, and put an end to dependence on foreign markets.

2.- Education is not an expense, but a strategic investment and a fundamental right: The education gap — both in access and quality — lies at the root of national inequality. Meeting the 6% of GDP mandated by the Constitution is only the starting point; it must be understood that educating also means guaranteeing nutrition, health, infrastructure, and dignified conditions for students and teachers. Democratizing education means democratizing the country.

3.- Restoring confidence in national capacity and sovereignty:
An idea has taken hold in the country that we are “incapable” of doing science, managing strategic enterprises, or innovating. This view must be overturned: Peru possesses the talent, professionals, and resources. The creation of the Ministry of Science and Technology is the key institution for organizing, planning, and enhancing this inherent capacity to serve the State.

4.- The failure of the neoliberal model proves that another kind of country is possible: Thirty years of policies that prioritized macroeconomic stability over human life, health, and public services revealed their true face during the pandemic: a model that concentrates wealth but leaves the people unprotected. The political change of 2021 was the response of those who had been made invisible. Today, transformation must involve the State being present throughout the entire territory, reaching the forgotten areas.

5.- The Educational Revolution requires struggle, identity, and unity: Transforming the country is not just about changing laws; it is about changing culture. Education must reaffirm our identity, our diversity, and our history. To achieve this, an alliance is essential between the government, public universities, teachers, and society, recognizing that the dignity of the human person is the ultimate goal of all development.

Source: Peruvian News Agency PRENSAPERU.PE https://www.prensaperu.pe Twitter: @prensaperupe

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