Agencia Peruana de Noticias PRENSAPERU.PE https://www.prensaperu.pe Twitter: @prensaperupe El panorama político peruano ha sellado su destino para la segunda vuelta presidencial, confirmando un duelo entre Keiko Fujimori y Roberto Sánchez Palomino. Con menos del 9% de las actas procedentes de las zonas andinas del país pendientes de escrutinio por parte de la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE), y con proyecciones que sugieren un afianzamiento de Sánchez Palomino, la contienda se encamina irremediablemente hacia una fase final definida. Sin embargo, en medio de esta clarificación, el candidato Rafael López Aliaga, al verse relegado al tercer lugar, ha optado por un camino que, lejos de la mesura democrática, se adentra en la peligrosa retórica del fraude y el llamado a la insurgencia, es decir literalmente “Camino a la Locura”.
En un país que se precia de su democracia, regido por una Constitución y un sistema de leyes, con poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial en funcionamiento y con instituciones electorales sólidas —aunque no exentas de perfectibilidad—, resulta inaceptable que un actor político siembre la duda sobre la legitimidad del proceso basándose en su mera percepción de derrota. La democracia peruana, pese a sus desafíos históricos, se sustenta en el estado de derecho. Una persona no puede aducir fraude de forma caprichosa, solo porque los resultados no le favorecen o no coinciden con sus encuestas internas. Este tipo de declaraciones, como bien se observa, rompen la paz social e interrumpen la poca calma que se espera en un proceso electoral.
Los procesos electorales en Perú cuentan con organismos tutelares que garantizan su transparencia, con la supervisión de veedores de la comunidad internacional y la activa participación de personeros de los partidos políticos, asegurando el cumplimiento de todas las garantías del caso y la verificación minuciosa de cada voto. Desconocer esta estructura y apelar a la insurgencia bajo el pretexto de un fraude inexistente, no solo es un acto irresponsable, sino que constituye un delito grave que atenta directamente contra el orden constitucional y democrático. El llamado a la desobediencia civil o a la ruptura del orden establecido es un comportamiento que bordea la insensatez, propio de un sentimiento de resentimiento social que busca desestabilizar la nación por un capricho personal, y que es perceptible de ser sujeto a una denuncia penal tipificada en la legislación penal peruana.
En una democracia, el respeto a las normas y procedimientos es fundamental. Quien gana una elección es quien recibe la mayoría de los votos y la confianza ciudadana, y quien no, debe aceptar democráticamente su derrota. Cualquier otra postura es un atentado contra los cimientos del buen vivir, el buen gobierno y la estabilidad de una nación que ha luchado por consolidar su senda democrática. La actitud de convocar a la insurgencia, como ha hecho el señor Rafael López Aliaga según reportes periodísticos, es una manifestación que no solo denota una baja tolerancia a la frustración personal y un egocentrismo desmedido, sino que empuja a la sociedad hacia la polarización y la violencia, un camino que ninguna nación debe transitar. Es un verdadero descarrilamiento hacia la irracionalidad política.
DATOS
1. Irresponsabilidad Antisistema: La persistencia en discursos de fraude y llamados a la insurgencia por parte de candidatos derrotados, como Rafael López Aliaga, representa una grave irresponsabilidad que socava la confianza en las instituciones democráticas peruanas, a pesar del respaldo de observadores nacionales e internacionales a la transparencia del proceso.
2. Ataque al Estado de Derecho: Las acusaciones infundadas de fraude y la incitación a la desestabilización constituyen un ataque directo al estado de derecho y al orden constitucional, ignorando los mecanismos de supervisión electoral y las garantías de verificación de votos que existen en un país democrático.
3. Necesidad de Madurez Política: La reacción de ciertos líderes políticos ante la derrota electoral evidencia una alarmante falta de madurez, priorizando el resentimiento personal y el egocentrismo sobre el respeto a la voluntad popular y la estabilidad social, lo cual es perjudicial para la convivencia democrática y el progreso de la nación.
Fuente: Agencia Peruana de Noticias PRENSAPERU.PE https://www.prensaperu.pe Twitter: @prensaperupe

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Rafael López Aliaga: Fraud and Call for Insurgency! is ‘Road to Madness’ in a consolidated and democratic electoral scenario.
Peruvian News Agency PRENSAPERU.PE https://www.prensaperu.pe Twitter: @prensaperupe The Peruvian political landscape has sealed its fate for the presidential second round, confirming a duel between Keiko Fujimori and Roberto Sánchez Palomino. With less than 9% of the tallies from the Andean regions of the country still pending scrutiny by the National Office of Electoral Processes (ONPE), and with projections suggesting a strengthening of Sánchez Palomino, the contest is inexorably heading towards a defined final phase. However, amidst this clarification, candidate Rafael López Aliaga, upon finding himself relegated to third place, has opted for a path that, far from democratic moderation, delves into the dangerous rhetoric of fraud and the call for insurgency, literally “Path to Madness.”
In a country that prides itself on its democracy, governed by a Constitution and a system of laws, with Executive, Legislative, and Judicial powers in operation and solid electoral institutions —though not without perfectibility—, it is unacceptable for a political actor to sow doubt about the legitimacy of the process based on his mere perception of defeat. Peruvian democracy, despite its historical challenges, is sustained by the rule of law. A person cannot capriciously allege fraud just because the results do not favor him or do not match his internal polls. This type of statement, as observed, breaks social peace and interrupts the little calm expected in an electoral process.
Electoral processes in Peru have supervisory bodies that guarantee their transparency, with the oversight of international community observers and the active participation of political party representatives, ensuring compliance with all guarantees and the meticulous verification of each vote. Disregarding this structure and appealing to insurgency under the pretext of a non-existent fraud is not only an irresponsible act but constitutes a serious crime that directly violates the constitutional and democratic order. The call for civil disobedience or the disruption of the established order is behavior bordering on foolishness, characteristic of a feeling of social resentment that seeks to destabilize the nation for a personal whim, and which is perceptible as being subject to a criminal complaint typified in Peruvian penal legislation.
In a democracy, respect for norms and procedures is fundamental. Whoever wins an election is the one who receives the majority of votes and citizen trust, and whoever does not, must democratically accept their defeat. Any other stance is an attack on the foundations of good living, good governance, and the stability of a nation that has fought to consolidate its democratic path. The attitude of calling for insurgency, as Mr. Rafael López Aliaga has done according to journalistic reports, is a manifestation that not only denotes a low tolerance for personal frustration and excessive egocentrism but also pushes society towards polarization and violence, a path no nation should take. It is a true derailment towards political irrationality.
DATA
1.- Antisystem Irresponsibility: The persistence of fraud discourses and calls for insurgency by defeated candidates, such as Rafael López Aliaga, represents a grave irresponsibility that undermines confidence in Peruvian democratic institutions, despite the backing of national and international observers for the transparency of the process.
2.- Attack on the Rule of Law: Unfounded accusations of fraud and the incitement to destabilization constitute a direct attack on the rule of law and the constitutional order, ignoring the electoral oversight mechanisms and vote verification guarantees that exist in a democratic country.
3.- Need for Political Maturity: The reaction of certain political leaders to electoral defeat evidences an alarming lack of maturity, prioritizing personal resentment and egocentrism over respect for popular will and social stability, which is detrimental to democratic coexistence and the nation’s progress.
Source: Peruvian News Agency PRENSAPERU.PE https://www.prensaperu.pe Twitter: @prensaperupe