¡Torre Tagle da el salto digital! "Tres herramientas que cambian para siempre los trámites consulares. 'Visa electrónica, Pasaporte de Emergencia y el (e‑SAMI)'. Menos papel, más transparencia y uso de la tecnología".

Agencia Peruana de Noticias PRENSAPERU.PE https://www.prensaperu.pe Twitter: @prensaperupe En la sede de Torre Tagle, el Ministerio de Relaciones Exteriores dio un paso histórico hacia la modernización del servicio público: el Canciller Carlos Espá puso en marcha oficialmente tres nuevas herramientas digitales —la visa electrónica, el pasaporte de emergencia y el Sistema de Administración Integral (e‑SAMI)— desarrolladas con el apoyo técnico y financiero del Banco Interamericano de Desarrollo (BID). La ceremonia contó con la presencia de la representante del BID en el Perú, Matilde Bordón, el viceministro de Relaciones Exteriores, embajador Eric Anderson, y el director general de Comunidades Peruanas en el Exterior y Asuntos Consulares, embajador Pedro Bravo, entre otras autoridades.

El objetivo central de esta reforma es transformar la experiencia del ciudadano ante el Estado: reemplazar procesos manuales, presenciales y demorados por procedimientos digitales, ágiles, seguros y trazables, reduciendo barreras geográficas y administrativas, y al mismo tiempo cerrando espacios donde la opacidad favorecía prácticas corruptas.

DESARROLLO DEL LANZAMIENTO

Durante su intervención, el Canciller Espá destacó que esta reforma responde a una necesidad sentida por miles de peruanos que viven fuera del país: durante años, realizar un trámite consular implicó largas esperas, traslados costosos, demoras indefinidas y, en muchos casos, la incertidumbre de no saber en qué estado se encontraba la gestión. Al digitalizar estos servicios, el Estado deja de ser una institución lejana y presencial para convertirse en una presencia accesible las 24 horas, desde cualquier parte del mundo.

La visa electrónica, por ejemplo, elimina la obligación de presentarse físicamente en un consulado para iniciar o recoger el documento: todo se hace en línea, se recibe la confirmación por correo y se verifica en bases de datos oficiales. Esto no solo agiliza el trámite, sino que lo hace trazable: cada paso queda registrado, lo que facilita el control interno y hace más difícil que alguien intermedie de manera irregular o cobre por un trámite que debería ser gratuito o más económico.

El pasaporte de emergencia, antes salvoconducto, es otra mejora fundamental: en situaciones de crisis —desastres naturales, conflictos, pérdida de documentos— cada hora cuenta. Al simplificar y digitalizar su emisión, la Cancillería puede responder con mayor celeridad y garantizar que ningún peruano quede varado sin respaldo.

El e‑SAMI, por su parte, es el corazón de este cambio: sin un sistema integrado, la visa electrónica y el pasaporte de emergencia serían solo trámites aislados. Al conectar todos los consulados y la sede central, se unifica la información, se evitan duplicidades, se reducen errores humanos y se genera una base de datos que permite tomar mejores decisiones y rendir cuentas sobre la marcha del servicio público.

MATILDE BORDÓN (GRUPO BID)

Por su parte, la representante del Grupo BID en el Perú, Matilde Bordón, señaló durante su intervención que: “La modernización del Estado, la transformación digital y la interoperabilidad de los sistemas públicos no son solamente temas tecnológicos, sino temas centrales de una agenda de desarrollo. Cuando la tecnología se integra a una estrategia pública más amplia, los resultados son trámites más ágiles y mejora en la calidad de vida de los ciudadanos. En ese sentido, el e‑SAMI representa una inversión en la capacidad del Estado peruano para brindar mejores servicios a la ciudadanía”.

DESAFÍOS QUE SUPERAR

De otro lado, sin embargo, como se ha señalado, la tecnología no resuelve todo automáticamente. El éxito de esta modernización depende también de acompañar el cambio con capacitación continua, asistencia a quienes tienen menos habilidades digitales y una política estricta de seguridad de la información. La brecha digital no es un detalle menor: si el sistema solo funciona para quienes tienen buena conexión y conocimientos, se corre el riesgo de que los más vulnerables queden aún más excluidos. Por ello, la modernización debe ir acompañada de canales de atención presencial y apoyo para quienes no pueden acceder a las herramientas digitales.

DATOS CONCEPTUALES

Visa electrónica: Autorización digital para ingresar o transitar por el país, emitida y verificada por medios informáticos. A diferencia de la visa tradicional impresa o estampada, se procesa en línea, se almacena en sistemas seguros y permite el seguimiento completo del trámite. Reduce tiempos de espera, elimina traslados innecesarios a consulados y disminuye la intervención humana directa, lo que dificulta cobros indebidos o gestiones irregulares.

Pasaporte de emergencia: Documento temporal que reemplaza al antiguo salvoconducto. Se emite a peruanos en el exterior que pierden su documentación, son víctimas de desastres, crisis o situaciones de fuerza mayor y necesitan regresar al país con urgencia. Su digitalización permite una emisión mucho más rápida, garantizando el retorno seguro y oportuno de los connacionales.

e‑SAMI (Sistema de Administración Integral): Plataforma digital que integra y gestiona todos los trámites y servicios consulares en un solo entorno. Centraliza información, estandariza procedimientos y conecta a los consulados del mundo con la Cancillería en tiempo real. Es la columna vertebral que hace posible que la visa electrónica y el pasaporte de emergencia funcionen de manera coordinada, segura y verificable.

Transformación digital del Estado: No consiste solo en pasar de papel a pantalla; significa rediseñar procesos para que sean más transparentes, accesibles y eficientes. Como señaló Matilde Bordón, la tecnología por sí sola no cambia nada: cuando se integra a una estrategia pública clara, se convierte en una herramienta de desarrollo que mejora la calidad de vida de las personas.

Riesgos de la implementación digital: Todo proceso de modernización conlleva desafíos. Entre los principales se identifican: la brecha digital —muchos peruanos en el exterior, especialmente en zonas rurales o con conectividad limitada, pueden no tener acceso a internet o conocimientos suficientes para usar las nuevas herramientas—; la seguridad cibernética —al concentrar datos personales en un sistema digital, se convierte en un objetivo para ciberataques, por lo que la protección de información sensible es crítica—; la necesidad de capacitación —los funcionarios consulares deben dominar las nuevas plataformas, de lo contrario los retrasos pueden trasladarse del papel a la pantalla—; y la confianza ciudadana —la adopción depende de que la gente perciba el sistema como seguro y confiable; cualquier fallo inicial puede generar desconfianza y resistencia al cambio-.

CONCLUSIONES

1.- La digitalización es una herramienta anticorrupción: Al reducir la intervención discrecional de funcionarios y dejar rastro de cada operación, la visa electrónica y el e‑SAMI cierran espacios de opacidad donde prosperaban cobros indebidos y gestiones irregulares. Más tecnología, cuando está bien diseñada, significa menos arbitrio.

2.- El Estado se acerca, pero debe cuidar la inclusión: Los nuevos servicios eliminan barreras geográficas y de tiempo, pero la brecha digital es el riesgo principal. Para que la reforma sea justa, debe garantizarse que los peruanos con menor acceso a internet o conocimientos digitales no queden desprotegidos. La modernización no puede dejar a nadie atrás.

3.- La transformación digital es un proceso, no un evento: El lanzamiento de los sistemas es solo el comienzo. Su éxito dependerá de la capacitación permanente de los funcionarios, la seguridad cibernética, el mantenimiento tecnológico y la mejora continua. Un sistema que falla o que no se actualiza pierde su valor rápidamente.

4. Se pasa de la atención presencial y reactiva a la gestión digital y predecible: El cambio más profundo no es el formato, sino la relación entre el ciudadano y el Estado. Antes el ciudadano tenía que ir al Estado; ahora el Estado va al ciudadano, con procedimientos claros, tiempos definidos y resultados verificables. Esa es la verdadera modernización.

Fuente: Agencia Peruana de Noticias PRENSAPERU.PE https://www.prensaperu.pe Twitter: @prensaperupe

Peruvian News Agency PRENSAPERU.PE https://www.prensaperu.pe Twitter: @prensaperupe At the Torre Tagle headquarters, the Ministry of Foreign Affairs took a historic step toward the modernization of public service: Foreign Minister Carlos Espá officially launched three new digital tools —the electronic visa, the emergency passport, and the Comprehensive Administration System (e‑SAMI)— developed with technical and financial support from the Inter‑American Development Bank (IDB). The ceremony was attended by Matilde Bordón, IDB Representative in Peru; Deputy Minister of Foreign Affairs Ambassador Eric Anderson; and the Director General of Peruvian Communities Abroad and Consular Affairs, Ambassador Pedro Bravo, among other authorities.

The central objective of this reform is to transform the citizen’s experience with the State: to replace manual, in‑person, and lengthy processes with digital, streamlined, secure, and traceable procedures, reducing geographic and administrative barriers, while at the same time closing spaces where opacity fostered corrupt practices.

LAUNCH DEVELOPMENT

During his address, Foreign Minister Espá emphasized that this reform responds to a deeply felt need of thousands of Peruvians living abroad: for years, completing a consular procedure involved long waits, costly travel, indefinite delays, and, in many cases, uncertainty about the status of the application. By digitalizing these services, the State ceases to be a distant, in‑person institution and becomes a presence accessible 24 hours a day, from anywhere in the world.

The electronic visa, for example, eliminates the requirement to appear in person at a consulate to submit or collect a document: everything is done online, confirmation is received by email, and verification is carried out through official databases. This not only streamlines the process but also makes it traceable: every step is recorded, facilitating internal oversight and making it harder for anyone to act as an intermediary irregularly or charge for a service that should be free or lower‑cost.

The emergency passport, formerly the safe‑conduct pass, is another fundamental improvement: in crisis situations —natural disasters, conflicts, lost documents— every hour counts. By simplifying and digitalizing its issuance, the Ministry of Foreign Affairs can respond more swiftly and ensure that no Peruvian is left stranded without support.

e‑SAMI, in turn, is the heart of this change: without an integrated system, the electronic visa and the emergency passport would remain isolated procedures. Connecting all consulates and headquarters unifies information, prevents duplication, reduces human error, and creates a database that supports better decision‑making and accountability in public service delivery.

MATILDE BORDÓN (IDB GROUP)

For her part, Matilde Bordón, Representative of the IDB Group in Peru, stated during her address: “State modernization, digital transformation, and the interoperability of public systems are not merely technological issues —they are central to the development agenda. When technology is integrated into a broader public strategy, the result is faster procedures and an improved quality of life for citizens. In that sense, e‑SAMI represents an investment in the Peruvian State’s capacity to deliver better services to its people.”

CHALLENGES TO OVERCOME

However, as noted earlier, technology does not automatically solve everything. The success of this modernization also depends on accompanying the transition with ongoing training, assistance for those with limited digital skills, and a strict information security policy. The digital divide is no minor detail: if the system only works for those with good connectivity and digital literacy, the most vulnerable risk being left even further behind. For this reason, modernization must go hand in hand with in‑person support channels and assistance for those who cannot access digital tools.

CONCEPTUAL DATA

Electronic Visa: Digital authorization to enter or transit through the country, issued and verified through computer systems. Unlike the traditional printed or stamped visa, it is processed online, stored in secure systems, and allows full tracking of the application. It reduces waiting times, eliminates unnecessary trips to consulates, and minimizes direct human intervention, making improper charges or irregular procedures more difficult.

Emergency Passport: Temporary document that replaces the former safe‑conduct pass. Issued to Peruvians abroad who have lost their documentation, are victims of disasters, crises, or force majeure, and need to return home urgently. Its digitalization allows for much faster issuance, ensuring the safe and timely return of fellow citizens.

e‑SAMI (Comprehensive Administration System): Digital platform that integrates and manages all consular procedures and services in a single environment. It centralizes information, standardizes procedures, and connects consulates around the world with the Ministry of Foreign Affairs in real time. It is the backbone that enables the electronic visa and the emergency passport to function in a coordinated, secure, and verifiable manner.

Digital Transformation of the State: It is not merely about moving from paper to screens; it means redesigning processes to make them more transparent, accessible, and efficient. As Matilde Bordón noted, technology alone changes nothing: when integrated into a clear public strategy, it becomes a development tool that improves people’s quality of life.

Risks of Digital Implementation: Every modernization process brings challenges. The main ones include: the digital divide —many Peruvians abroad, especially in rural areas or with limited connectivity, may lack internet access or sufficient digital skills to use the new tools—; cybersecurity —by concentrating personal data in a digital system, it becomes a target for cyberattacks, so protecting sensitive information is critical—; the need for training —consular staff must master the new platforms, otherwise delays may simply shift from paper to digital—; and public trust —adoption depends on people perceiving the system as safe and reliable; any initial failure may generate distrust and resistance to change—.

CONCLUSIONS

1.- Digitalization as an anti‑corruption tool: By reducing discretionary intervention by officials and leaving a trace of every operation, the electronic visa and e‑SAMI close the spaces of opacity where improper charges and irregular practices thrived. Well‑designed technology means less room for arbitrariness.

2.- The State comes closer, but inclusion must be safeguarded: The new services eliminate geographic and time barriers, yet the digital divide remains the main risk. For the reform to be fair, it must ensure that Peruvians with limited internet access or digital skills are not left unprotected. Modernization cannot leave anyone behind.

3.- Digital transformation is a process, not an event: The launch of these systems is only the beginning. Success will depend on continuous staff training, cybersecurity, technological maintenance, and ongoing improvement. A system that fails or is not updated quickly loses its value.

4.- From in‑person, reactive assistance to digital, predictable management: The most profound change is not the format, but the relationship between citizen and State. Previously, the citizen had to go to the State; now the State goes to the citizen, with clear procedures, defined timelines, and verifiable outcomes. That is true modernization.

Source: Peruvian News Agency PRENSAPERU.PE https://www.prensaperu.pe Twitter: @prensaperupe