¿Esperar a que llueva para actuar? ADEX lanza la alerta: El Niño no se combate con paraguas, se previene con política de Estado. Piura exporta US$ 1,763 millones y sostiene 300 mil empleos: ¿Qué pasará si El Niño lo inunda todo?​

Agencia Peruana de Noticias PRENSAPERU.PE https://www.prensaperu.pe Twitter: @prensaperupe El presidente de la Asociación de Exportadores del Perú (ADEX), César Tello Ramírez, planteó una reflexión que trasciende la coyuntura y toca la estructura misma del desarrollo nacional: la gestión de riesgos climáticos —entre ellos El Niño Costero, los friajes y las sequías— debe dejar de ser una respuesta de emergencia para convertirse en una política de Estado permanente, institucionalizada y financiada con anticipación. No basta con reaccionar cuando las lluvias inunden ciudades, se destruyan carreteras o se pierdan cosechas: el país debe prever, preparar y fortalecer su infraestructura antes de que el fenómeno toque la puerta.

El llamado cobra urgencia ante el monitoreo oficial del Fenómeno El Niño Costero 2026–2027, que ya muestra señales de calentamiento anómalo en el mar peruano y podría afectar la producción agrícola, la cadena de suministro, la infraestructura vial y la disponibilidad hídrica en amplias zonas del territorio nacional.

La propuesta fue expuesta durante el foro “Fenómeno El Niño: Prevención, infraestructura y defensa de la producción regional”, organizado por la Sociedad Nacional de Industrias (SNI), con el respaldo de ADEX, la Cámara de Comercio de Piura, la Cámara de Comercio de Lima, Cofide y ProInversión —espacio que reunió al sector público, empresarial y financiero para analizar cómo proteger la capacidad productiva del país.

PIURA EL CORAZÓN PRODUCTIVO DEL NORTE

Tello Ramírez destacó que Piura no es solo una región más: es un pilar estratégico de la economía nacional. Aporta el 16% de las exportaciones no tradicionales del país y sostiene cerca de 300,000 empleos directos e indirectos, principalmente en agroexportación y pesquería. Los datos del ADEX Data Trade lo confirman: en 2025, Piura concentró el 74% de los envíos de mango, 78% de banano Cavendish, 78% de limón Tahití, 81% de cortezas de limón y 72% de pota congelada del total nacional. Es decir, buena parte de lo que el Perú vende al mundo depende de la estabilidad climática y la infraestructura de esta región.

En el primer semestre de 2026, Piura ocupó el décimo lugar entre las regiones exportadoras del interior del país, con envíos por US$ 1,763 millones. Aunque el resultado global muestra una leve contracción (-0.3% respecto al mismo periodo de 2025), el comportamiento revela una transformación estructural: las exportaciones no tradicionales crecieron 6.2% (US$ 1,606 millones), representando el 91.1% del total regional, mientras que las tradicionales cayeron -38%. Esto significa que la agroindustria y la pesca de valor agregado son hoy el verdadero motor de la región, pero también son las más vulnerables ante fenómenos climáticos extremos.

Los dos sectores que sostienen estos envíos son la pesca para consumo humano directo —con pota congelada, filetes, camarones, atún y conchas de abanico, por US$ 735.5 millones— y la agroindustria, con mango, banano, palta, uvas, arándanos y cítricos. Ambos dependen directamente de la estabilidad del clima, la disponibilidad de agua y caminos transitables para llevar los productos a los puertos.

Un dato que alerta: la primera temporada de pesca de anchoveta en la zona Norte-Centro, con una cuota autorizada de 1,910,000 toneladas, apenas alcanzó el 25% de lo proyectado (471,000 toneladas), lo que ya sugiere cambios en el comportamiento marino que podrían profundizarse si El Niño se intensifica.

UN MODELO QUE DEBE REPLICARSE

Frente a este escenario, el titular de ADEX propuso convertir la coordinación público-privada que se ha construido en Piura en un modelo nacional: gobiernos regionales, municipalidades, ministerios, gremios empresariales y productores trabajando desde antes de la emergencia, identificando riesgos, reforzando infraestructura y diseñando planes de continuidad productiva. “Si este piloto da los resultados que todos esperamos, debemos escalarlo y llevarlo al resto del país”, afirmó. Porque el agua, el viento y el calor no conocen fronteras regionales: lo que afecta a Piura puede repetirse en La Libertad, Ica, Arequipa o San Martín.

DATOS CONCEPTUALES

Fenómeno El Niño Costero: Calentamiento anómalo de las aguas del mar frente a la costa del Perú y Ecuador, distinto del El Niño global. Se manifiesta con lluvias intensas en la costa norte, aumento del nivel del mar, alteración de los ciclos pesqueros y sequías en la sierra. Es el fenómeno climático que mayor daño económico ha causado en la historia reciente del Perú.

Política de Estado: Compromiso asumido por el Estado que trasciende gobiernos y coyunturas políticas. Se planifica a largo plazo, cuenta con asignación presupuestal estable y se mantiene vigente sin importar quién gobierne. Es lo opuesto a las medidas improvisadas de cada administración.

Exportaciones no tradicionales: Productos con valor agregado, transformación o procesamiento, que generan más empleo y ingresos que las materias primas sin procesar. Incluyen agroindustria, pesca de consumo directo, manufactura y servicios. Son el sector que más crece en Piura y en el país.

Gestión prospectiva del riesgo: Enfoque que no se limita a atender desastres, sino que identifica peligros, evalúa vulnerabilidades e invierte en reducir el riesgo antes de que ocurra el evento. Significa construir diques, sistemas de drenaje, almacenar agua y diversificar cultivos desde hoy, no cuando ya llueve.

Continuidad productiva:
Capacidad de mantener la producción, el empleo y los ingresos incluso durante y después de una emergencia climática. Implica tener planes alternativos, infraestructura resistente y rutas de transporte de respaldo para que los productos no se pierdan ni se queden aislados.

Coordinación público-privada: Trabajo conjunto entre el Estado —nacional, regional y local— y los actores productivos —empresas, agricultores, gremios— para compartir información, dividir responsabilidades y sumar recursos. Ni el sector público solo ni el privado por separado pueden enfrentar solos la magnitud del reto climático.

CONCLUSIONES

1.- El cambio climático y los fenómenos extremos ya no son amenazas lejanas: están aquí y se intensifican. Esperar a que llueva para actuar es la estrategia más costosa y la que más daño le hace al país. Prevenir es mucho más barato, pero sobre todo, mucho más humano y productivo que reconstruir.

2.- Piura demuestra que el éxito exportador del Perú descansa en regiones que son altamente productivas pero también altamente vulnerables.
Si se daña la infraestructura, se alteran los ciclos agrícolas o se cortan las rutas, se pierde no solo la cosecha del año, sino empleo, divisas y la estabilidad de miles de familias.

3.- La caída en la captura de anchoveta y la desaceleración de algunos envíos son señales de alerta temprana: el mar y la tierra ya están reaccionando. El país no puede seguir gestionando estos riesgos con presupuestos de emergencia que se aprueban tarde y se agotan rápido. Se requiere financiamiento permanente, planificado y descentralizado.

4.- El modelo de coordinación público-privada que se inicia en Piura debe convertirse en política nacional.
No hay región en el Perú que esté exenta de sequías, heladas, inundaciones o deslaves. Lo que se aprenda en Piura puede salvar a miles de productores en todo el país, siempre y cuando se convierta en una práctica institucional y no en una iniciativa que dependa de la voluntad de una persona o un gobierno.

Fuente: Agencia Peruana de Noticias PRENSAPERU.PE https://www.prensaperu.pe Twitter: @prensaperupe

Peruvian News Agency PRENSAPERU.PE https://www.prensaperu.pe Twitter: @prensaperupe César Tello Ramírez, President of the Exporters Association of Peru (ADEX), raised a reflection that goes beyond current circumstances and strikes at the very foundation of national development: climate risk management —including Coastal El Niño, cold snaps, and droughts— must cease to be an emergency response and become a permanent, institutionalized, and pre-funded State Policy. It is not enough to react when rains flood cities, destroy roads, or wipe out harvests: the country must anticipate, prepare, and strengthen its infrastructure before the phenomenon arrives.

This call takes on urgent importance amid official monitoring of the 2026–2027 Coastal El Niño, which is already showing signs of abnormal ocean warming off Peru and could impact agricultural production, supply chains, transportation infrastructure, and water availability across broad areas of the national territory.

The proposal was presented during the forum “El Niño Phenomenon: Prevention, Infrastructure, and the Defense of Regional Production”, organized by the National Society of Industries (SNI), with the support of ADEX, the Piura Chamber of Commerce, the Lima Chamber of Commerce, Cofide, and ProInversión —a space that brought together the public, business, and financial sectors to analyze how to protect the country’s productive capacity.

PIURA: THE PRODUCTIVE HEART OF THE NORTH

Tello Ramírez emphasized that Piura is not just another region: it is a strategic pillar of the national economy. It contributes 16% of the country’s non-traditional exports and sustains nearly 300,000 direct and indirect jobs, primarily in agro-exports and fisheries. Data from ADEX Data Trade confirms this: in 2025, Piura accounted for 74% of national mango shipments, 78% of Cavendish bananas, 78% of Tahiti limes, 81% of lime peels, and 72% of frozen squid. In other words, much of what Peru sells to the world depends on this region’s climate stability and infrastructure.

In the first half of 2026, Piura ranked tenth among exporting regions outside Lima and Callao, with shipments totaling US$1.763 billion. Although the overall result shows a slight contraction (-0.3% compared to the same period in 2025), the trend reveals a structural transformation: non-traditional exports grew 6.2% (US$1.606 billion), accounting for 91.1% of the region’s total, while traditional exports fell by 38%. This means agro-industry and value-added fisheries are now the true economic engine of the region —but they are also the most vulnerable to extreme climate events.

The two sectors driving these shipments are fisheries for direct human consumption —with frozen squid, fish fillets, shrimp, canned tuna, and scallops, totaling US$735.5 million— and agro-industry, including mangoes, bananas, avocados, grapes, blueberries, and citrus fruits. Both depend directly on climate stability, water availability, and passable roads to get products to ports.

A revealing warning: the first anchovy fishing season in the North-Central zone, with an authorized quota of 1,910,000 tons, reached barely 25% of the projected volume (471,000 tons). This already suggests shifts in marine patterns that could deepen if El Niño intensifies.

A MODEL TO BE REPLICATED

Faced with this scenario, the head of ADEX proposed turning the public-private coordination built in Piura into a national model: regional governments, municipalities, ministries, business associations, and producers working together long before emergencies strike —identifying risks, reinforcing infrastructure, and designing business continuity plans. “If this pilot delivers the results we all expect, we must scale it and take it to the rest of the country,” he stated. Because water, wind, and heat do not respect regional borders: what affects Piura could happen in La Libertad, Ica, Arequipa, or San Martín.

CONCEPTS AND DEFINITIONS

Coastal El Niño: An abnormal warming of ocean waters off the coasts of Peru and Ecuador, distinct from the global El Niño event. It manifests as intense rainfall along the northern coast, rising sea levels, disrupted fishing cycles, and droughts in the highlands. It is the climate phenomenon that has caused the greatest economic damage in Peru’s recent history.

State Policy: A commitment undertaken by the State that transcends individual administrations and political cycles. It is planned long-term, has stable budget allocations, and remains in force regardless of who governs. It stands in direct contrast to the ad-hoc measures adopted by each administration.

Non-Traditional Exports: Products with added value, processing, or transformation that generate more jobs and income than unprocessed raw materials. They include agro-industry, direct-consumption fisheries, manufacturing, and services. This is the fastest-growing sector in Piura and across Peru.

Prospective Risk Management: An approach that goes beyond responding to disasters, identifying hazards, assessing vulnerabilities, and investing in mitigation before an event occurs. It means building levees, drainage systems, water storage, and crop diversification now —not after the rains begin.

Productive Continuity: The ability to sustain production, employment, and income during and after a climate emergency. It requires contingency plans, resilient infrastructure, and alternative transportation routes so that products are not lost or isolated.

Public-Private Coordination: Joint work between the State —national, regional, and local— and productive stakeholders —businesses, farmers, associations— to share information, divide responsibilities, and combine resources. Neither the public sector alone nor the private sector acting separately can meet the full scale of the climate challenge.

CONCLUSIONS

1.- Climate change and extreme weather events are no longer distant threats: they are here and intensifying. Waiting for it to rain before acting is the most costly and damaging strategy the country can choose. Prevention is far less expensive —and far more humane and productive— than reconstruction.

2.- Piura demonstrates that Peru’s export success rests on regions that are highly productive but also highly vulnerable. When infrastructure fails, agricultural cycles are disrupted, or roads are cut off, the country loses not just a year’s harvest —but jobs, foreign exchange, and the livelihoods of thousands of families.

3.- Declining anchovy catches and slowing export volumes are early warning signs: land and sea are already responding. The country cannot keep managing these risks with emergency budgets that are approved late and exhausted quickly. What is needed is permanent, planned, and decentralized funding.

4.- The public-private coordination model taking shape in Piura must become national policy. No region in Peru is exempt from droughts, frost, floods, or landslides. What is learned in Piura can protect producers across the entire country —provided it becomes institutional practice, rather than an initiative that depends on the will of one person or one government.

Source: Peruvian News Agency PRENSAPERU.PE https://www.prensaperu.pe Twitter: @prensaperupe

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