Agencia Peruana de Noticias PRENSAPERU.PE https://www.prensaperu.pe Twitter: @prensaperupe El jueves 10 de septiembre de 2026, el secretario de Estado de los Estados Unidos, Marco Rubio, llega al Perú como parte de una gira oficial que también lo llevará a Colombia y Ecuador. Su visita no es un acto protocolar más: coincide con el anuncio oficial de que el Perú se integrará al Escudo de las Américas, iniciativa impulsada por la administración de Donald Trump, y se produce en un momento donde el país se ha convertido en el escenario principal de la competencia geopolítica global entre las dos mayores economías del mundo: Estados Unidos y China .
En el trasfondo de esta visita se mueven intereses profundos: seguridad regional, control de rutas comerciales, acceso a recursos estratégicos y el posicionamiento de modelos de desarrollo. El Perú, ubicado en el Pacífico sur, poseedor de una geología rica en minerales críticos y punto de conexión natural entre Asia y América, se ha convertido en un espacio donde se cruzan caminos, inversiones y visiones de futuro. Entender qué busca Estados Unidos, qué ve como amenaza y cuál debe ser la postura peruana, es fundamental para definir nuestra soberanía y desarrollo.
¿QUÉ ES EL ESCUDO DE LAS AMÉRICAS?
Anunciado en marzo de 2026 por el presidente Donald Trump, el Escudo de las Américas es una iniciativa de cooperación militar y de seguridad que agrupa actualmente a catorce naciones del continente. Su justificación oficial es combatir el narcotráfico, el crimen organizado transnacional y las redes vinculadas al terrorismo. Sin embargo, como señalan analistas y el propio discurso de Washington, el alcance va mucho más allá: se plantea como un mecanismo para contrarrestar la influencia geopolítica de actores externos —principalmente China e Irán— en el hemisferio occidental .
El ingreso del Perú fue confirmado por el propio Marco Rubio en un artículo publicado en el diario El Comercio, donde destacó que el país pasa a ser considerado un aliado principal extra-OTAN, categoría que facilita cooperación militar, venta de equipos y coordinación en inteligencia . Esta decisión se da días después de que el gobierno de Keiko Fujimori rompiera relaciones diplomáticas con Irán, medida que se alinea claramente con las prioridades de política exterior estadounidense .
EL PERÚ: CAMPO DE BATALLA GEOPOLÍTICA
Lo que hace única la posición peruana es que, a diferencia de otros países de la región, aquí las dos grandes potencias ya tienen presencia física y económica de gran escala:
PRESENCIA DE CHINA — LA INVERSIÓN QUE PREOCUPA A WASHINGTON
Megapuerto de Chancay: Inaugurado en noviembre de 2024, es la mayor infraestructura portuaria de América Latina, construida y operada por la empresa estatal china COSCO Shipping, con una inversión superior a los US$ 3.500 millones. Para Estados Unidos, este puerto representa un punto de entrada estratégico que le permite a China controlar una de las rutas comerciales más importantes del mundo, conectando directamente con Asia y reduciendo la dependencia de los canales tradicionales. Washington lo ha señalado públicamente como un riesgo para la seguridad hemisférica .
Minería e infraestructura: China es el principal socio comercial del Perú. Empresas chinas controlan proyectos mineros clave como Las Bambas y Toromocho, y han invertido en energía, telecomunicaciones y transporte. El país se incorporó a la Iniciativa de la Franja y la Ruta en 2019, consolidando una red de vínculos que abarca desde financiamiento hasta construcción .
Lo que ve Estados Unidos como amenaza: No es solo el comercio, sino el modelo: inversiones financiadas por bancos estatales, tecnología que puede tener doble uso, influencia política y capacidad de decisión sobre infraestructura crítica. Washington argumenta que estas operaciones no siempre siguen estándares internacionales, y que generan dependencia y deuda que luego condicionan la soberanía de los países receptores.
PRESENCIA DE ESTADOS UNIDOS — LA RESPUESTA ESTRATÉGICA
Puerto Espacial de Piura: Proyecto anunciado en 2025 para convertir la costa norte del Perú en un centro de lanzamiento satelital, aprovechando su ubicación cercana al ecuador terrestre —punto donde la velocidad de rotación de la Tierra da mayor impulso a los cohetes. Representa la inversión estadounidense más ambiciosa en infraestructura peruana en décadas, y tiene una clara dimensión de seguridad y tecnología espacial.
Modernización de la Base Naval del Callao: Acuerdos de cooperación para actualizar instalaciones, equipos y capacidades de la Marina de Guerra del Perú, con miras a fortalecer el control marítimo y la vigilancia en el Pacífico.
Minerales críticos: Estados Unidos busca asegurar suministro de cobre, litio, tierras raras y otros metales indispensables para su industria y defensa, intentando reducir el dominio chino en la cadena de procesamiento y comercialización.
Lo que mueve a Estados Unidos: Su interés fundamental es que el Perú no se convierta en un punto de apoyo de potencias rivales en su propio “patio trasero”. La doctrina de seguridad nacional estadounidense considera que cualquier presencia militar, tecnológica o económica de gran escala de competidores en América Latina representa una amenaza directa a su propia seguridad .
¿QUÉ SIGNIFICA ESTO PARA EL PERÚ?
La visita de Marco Rubio no es solo sobre seguridad o comercio. Es una prueba de fuego para la política exterior peruana. Durante décadas, el Perú mantuvo una tradición de independencia, imparcialidad y respeto al derecho internacional, buscando relaciones equilibradas con todos los países. Hoy, la presión por alinearse claramente con uno u otro bloque es creciente.
El reto es claro: cómo aprovechar inversiones, tecnología y cooperación de ambos lados, sin perder soberanía, sin convertirse en escenario de conflictos ajenos y sin poner en riesgo el desarrollo nacional. El Escudo de las Américas puede traer beneficios en seguridad, inteligencia y capacitación, pero también puede condicionar decisiones futuras. Las inversiones chinas han acelerado infraestructura que el Perú no habría podido construir solo, pero plantean preguntas sobre condiciones, transparencia y dependencia. Las inversiones estadounidenses abren oportunidades en tecnología de punta, pero también vienen con exigencias políticas y normativas.
DATOS CONCEPTUALES
Geopolítica: Estudio de la influencia de la geografía, la ubicación y los recursos naturales sobre la política y las relaciones internacionales. Explica cómo las potencias diseñan estrategias para asegurar espacios, rutas, materias primas y presencia en zonas clave.
Alianza estratégica: Acuerdo entre Estados que va más allá del comercio o la amistad, abarcando seguridad, defensa, tecnología y coordinación política. Implica compromisos de apoyo mutuo, pero también limites y responsabilidades compartidas.
Infraestructura crítica: Conjunto de instalaciones, redes y servicios cuya interrupción o control afectaría directamente la soberanía, la economía o la seguridad de un país. Puertos, aeropuertos, redes eléctricas, telecomunicaciones y centros de transporte entran en esta categoría.
Dependencia económica: Situación en la que un país queda condicionado en sus decisiones o desarrollo por la relación desigual con otro Estado o bloque, ya sea por concentración de comercio, financiamiento, tecnología o inversiones.
Soberanía nacional: Capacidad del Estado de decidir libremente su destino, sus políticas internas y externas, sin subordinación ni imposiciones de poderes extranjeros. Es el principio fundamental que debe guiar toda relación internacional.
Minerales críticos: Recursos minerales indispensables para la industria moderna, la defensa, la tecnología digital y la transición energética. Su disponibilidad y control son hoy el principal motor de la competencia entre potencias mundiales.
DATOS CONTEXTUALES
1.- La visita de Marco Rubio confirma que el Perú ha pasado a ser un punto central en la disputa geopolítica mundial: Ya no es solo un país exportador de materias primas, sino un escenario donde se definen rutas comerciales, acceso a recursos y control del espacio hemisférico. Su ubicación en el Pacífico lo hace indispensable para cualquier estrategia global.
2.- El Escudo de las Américas es mucho más que seguridad contra el crimen: Es el mecanismo que Estados Unidos usa para reafirmar su liderazgo en la región y contener la expansión de otras potencias. Al integrarse, el Perú gana cooperación, pero también asume compromisos que pueden limitar su margen de maniobra diplomática.
3.- Las inversiones extranjeras responden siempre a intereses estratégicos, no solo económicos: China construye puertos y minas para asegurar suministros y rutas; Estados Unidos impulsa proyectos espaciales y militares para mantener su influencia. Ambas potencias ven al Perú como pieza clave, pero ninguna lo hace por altruismo: buscan su propio beneficio.
4.- El mayor riesgo para el Perú no es la presencia de una u otra potencia, sino la falta de una política propia clara: El peligro mayor es que las decisiones se tomen bajo presión externa o por conveniencia coyuntural, sin una visión de largo plazo que defina qué queremos, qué necesitamos y qué estamos dispuestos a ceder.
5.- La posición ideal es la de un país que coopera con todos, pero que decide solo: El Perú debe ser socio, no aliado subordinado. Debe establecer marcos regulatorios estrictos, transparentes y equitativos para toda inversión extranjera, sin importar su origen, y exigir que toda presencia en territorio nacional se subordine siempre al interés nacional.
6.- El futuro depende de convertir la competencia entre potencias en oportunidad para el desarrollo: Si se gestiona con inteligencia, firmeza y unidad nacional, el interés que muestran Estados Unidos, China y otros países puede transformarse en más infraestructura, más tecnología, más empleo y más valor agregado para el Perú. El reto es saber negociar desde la soberanía, no desde la dependencia.
Fuente: Agencia Peruana de Noticias PRENSAPERU.PE https://www.prensaperu.pe Twitter: @prensaperupe

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Marco Rubio in Peru: A Visit That Redraws the Geopolitical Map of the Hemisphere. Between Washington and Beijing! Peru at the Center of Global Power Competition. The Americas Shield: Security Alliance or New Geopolitical Alignment?
Peruvian News Agency PRENSAPERU.PE https://www.prensaperu.pe Twitter: @prensaperupe On Thursday, September 10, 2026, United States Secretary of State Marco Rubio arrives in Peru as part of an official tour that will also take him to Colombia and Ecuador. His visit is far more than a formality: it coincides with the official announcement that Peru will join The Americas Shield, an initiative promoted by the Donald Trump administration, and takes place at a moment when the country has become the main stage for global geopolitical competition between the world’s two largest economies: the United States and China.
Beneath this visit lie deep‑seated interests: regional security, control over trade routes, access to strategic resources, and the promotion of competing development models. Peru, located in the South Pacific, endowed with geology rich in critical minerals, and serving as a natural bridge between Asia and the Americas, has become a crossroads where paths, investments, and visions of the future intersect. Understanding what the United States seeks, what it identifies as a threat, and what stance Peru ought to take, is essential to defining our sovereignty and development.
WHAT IS THE AMERICAS SHIELD?
Announced in March 2026 by President Donald Trump, The Americas Shield is a military and security cooperation initiative that currently brings together fourteen nations across the continent. Its official stated purpose is to combat drug trafficking, transnational organized crime, and networks linked to terrorism. However, as analysts and Washington’s own discourse have pointed out, its scope goes far beyond that: it is conceived as a mechanism to counter the geopolitical influence of external actors — principally China and Iran — within the Western Hemisphere.
Peru’s accession was confirmed by Marco Rubio himself in an article published in the newspaper El Comercio, where he highlighted that the country is now designated as a Major Non‑NATO Ally, a status that facilitates military cooperation, arms sales, and intelligence coordination. This decision comes just days after the government of Keiko Fujimori severed diplomatic relations with Iran, a measure clearly aligned with United States foreign policy priorities.
PERU: A GEOPOLITICAL BATTLEGROUND
What makes Peru’s position unique is that, unlike other countries in the region, here both great powers already maintain large‑scale physical and economic presence:
CHINA’S PRESENCE — THE INVESTMENT THAT WASHINGTON VIEWS WITH CONCERN
Chancay Mega‑Port: Inaugurated in November 2024, it is the largest port infrastructure project in Latin America, built and operated by the Chinese state‑owned enterprise COSCO Shipping, with an investment exceeding US$ 3.5 billion. For the United States, this port represents a strategic entry point that allows China to control one of the world’s most important trade routes, establishing direct links with Asia and reducing reliance on traditional maritime corridors. Washington has publicly identified it as a risk to hemispheric security.
Mining and infrastructure: China is Peru’s main trading partner. Chinese companies control key mining projects such as Las Bambas and Toromocho, and have invested heavily in energy, telecommunications, and transportation. Peru joined the Belt and Road Initiative in 2019, consolidating a network of ties spanning financing, construction, and trade.
What the United States sees as a threat: It is not merely trade, but the underlying model: investments funded by state‑owned banks, technologies with potential dual‑use applications, political influence, and decision‑making power over critical infrastructure. Washington argues that these operations do not always follow international standards, and that they create forms of dependency and debt that eventually condition the sovereignty of recipient countries.
UNITED STATES PRESENCE — THE STRATEGIC RESPONSE
Piura Spaceport: A project announced in 2025 to transform Peru’s northern coast into a satellite launch facility, taking advantage of its proximity to the Earth’s equator — where the planet’s rotational velocity provides rockets with maximum additional thrust. It represents the most ambitious United States infrastructure investment in Peru in decades, carrying clear implications for security and space technology.
Modernization of Callao Naval Base: Cooperation agreements to upgrade facilities, equipment, and operational capabilities of the Peruvian Navy, aimed at strengthening maritime control and surveillance across the Pacific.
Critical minerals: The United States seeks to secure reliable supplies of copper, lithium, rare earths, and other metals essential to its industry and defense sectors, while attempting to reduce China’s dominance across the processing and supply chain.
What drives United States policy: Its fundamental interest is ensuring that Peru does not become a foothold for rival powers in what it considers its own “backyard.” United States national security doctrine holds that any large‑scale military, technological, or economic presence established by competitors in Latin America constitutes a direct threat to its own security.
WHAT DOES THIS MEAN FOR PERU?
Marco Rubio’s visit is not merely about security or trade. It represents a critical test for Peruvian foreign policy. For decades, Peru upheld a tradition of independence, impartiality, and respect for international law, seeking balanced relations with all nations. Today, pressure to align clearly with one bloc or the other is steadily increasing.
The challenge is clear: how to leverage investment, technology, and cooperation from both sides without sacrificing sovereignty, without becoming a stage for conflicts not of our making, and without compromising national development. The Americas Shield may bring benefits in security, intelligence, and training, yet it may also constrain future decision‑making. Chinese investment has accelerated infrastructure development that Peru would have been unable to build on its own, but it raises questions regarding terms, transparency, and dependency. United States investment opens opportunities in cutting‑edge technology, yet it also comes with political and regulatory demands.
CONCEPTUAL DATA
Geopolitics: The study of how geography, location, and natural resources influence politics and international relations. It explains how major powers design strategies to secure access to strategic spaces, trade routes, raw materials, and influence in key regions.
Strategic alliance: An agreement between states that goes beyond trade or friendship, encompassing security, defense, technology, and political coordination. It implies commitments to mutual support, but also sets boundaries and shared responsibilities.
Critical infrastructure: Facilities, networks, and services whose disruption or control would directly affect a nation’s sovereignty, economy, or security. Ports, airports, power grids, telecommunications systems, and transportation hubs fall into this category.
Economic dependency: A situation where a country’s decisions or development paths are conditioned by an unequal relationship with another state or bloc, resulting from concentration of trade, reliance on external financing, technology imports, or foreign ownership of key assets.
National sovereignty: The capacity of a state to determine its own destiny, its domestic and foreign policies, free from subordination or imposition by external powers. It is the fundamental principle that must guide every international relationship.
Critical minerals: Mineral resources indispensable to modern industry, defense, digital technology, and the global energy transition. Their availability and control have become the primary driver of competition between major world powers.
CONTEXTUAL FINDINGS
1.- Marco Rubio’s visit confirms that Peru has become a central node in global geopolitical competition: It is no longer viewed simply as an exporter of raw materials, but as a setting where trade routes, resource access, and hemispheric influence are defined. Its location on the Pacific Ocean makes it indispensable to any global strategy.
2.- The Americas Shield is far more than a security pact against crime: It is the mechanism through which the United States reaffirms its leadership in the region and contains the expansion of other powers. By joining, Peru gains access to cooperation, but also assumes commitments that may limit its diplomatic room for maneuver.
3.- Foreign investment always responds to strategic interests, not merely economic ones: China builds ports and mines to secure supply chains and trade routes; the United States advances space and defense projects to maintain influence. Both powers regard Peru as a key piece in their strategies, but neither acts out of altruism — each pursues its own interests.
4.- The greatest risk facing Peru is not the presence of one power or the other, but the absence of a clear national policy: The main danger is that decisions are made under external pressure or short‑term convenience, without a long‑term vision defining what we want, what we need, and what we are prepared to concede.
5.- The ideal position is that of a country that cooperates with everyone, but decides for itself: Peru must be a partner, not a subordinate ally. It must establish strict, transparent, and equitable regulatory frameworks for all foreign investment, regardless of origin, and require that every activity or presence within its territory always be subordinated to the national interest.
6.- The future depends on turning competition between powers into opportunities for development: Managed with intelligence, firmness, and national unity, the interest shown by the United States, China, and other nations can be transformed into better infrastructure, advanced technology, more jobs, and greater added value for Peru. The challenge is to negotiate from a position of sovereignty, not dependency.
Source: Peruvian News Agency PRENSAPERU.PE https://www.prensaperu.pe Twitter: @prensaperupe